Hace tiempo yá, en nuestro país se hizo muy popular el caso de Felipe Cruzat; un niño en grave peligro de muerte, a menos que apareciera un donante de corazón.
Y durante todo este tiempo hemos podido presenciar, tristes espectáculos, ocasionados por algunos, en la mayoría de los casos, familiares, de víctimas mortales, que en vida habían decidido ser donantes de órganos.
Bueno, para resumir, ayer, Felipe Cruzat, finalmente falleció.
Su cuerpecito de 11 años se cansó de esperar que alguien sea generoso y donara un corazón. Un corazón que nunca llegó.
Tengo mucha rabia, por esa gente egoísta, que no quiere que a sus seres queridos le extraigan un pedacito de si, aún cuándo fuese su voluntad, en vida.
Ahora, los órganos de Felipe servirán para salvar otras vidas.
¿Qué les parece??
Es una tremenda lección para todos nosotros y más, para todos aquéllos que se mantienen reacios frente a éste tema.
No sé tú, pero yo pienso que es el colmo, ser egoísta hasta con nuestras propias miserias.
Saludos.
Felipe Cruzat...
7 comentariosPublicado por Marcelo Gallardo Castro en 5:46
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


